¿Estás buscando un sitio cerca de tu casa para visitar este fin de semana? Entonces este plan es ideal para vos. Todos los detalles del lugar, en la nota. 

Altamirano es una pequeña localidad del Partido bonaerense de Brandsen. A pesar de que es poco conocido, es un lugar muy elegido por los amantes de la fotografía debido a sus atractivos campestres, históricos y un gran espacio rodeado de naturaleza y tranquilidad. Asimismo, hay típicos restaurantes rurales donde se pueden comer productos caseros y característicos de la zona. 

Este lindo y seguro pueblo se encuentra a solamente a 108 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y a unos 24 de la cabecera del municipio. Viajar en vehículo particular es muy rápido, ya que lleva nada más que una hora y media. Desde la capital tomar la Autopista Ricardo Balbín hasta Hudson y allí empalmar con la Ruta Provincial 2. En el kilómetro 31 de dicho camino, salir por la Ruta Provincial 215 y al llegar a Brandsen, conducir por la Ruta Provincial 29, que tiene la entrada al pueblo a través del camino 013-04. 

Por otro lado, Altamirano es un punto ideal para hacer una escapada de fin de semana gasolera, ya que existe la posibilidad de llegar en transporte público a través del Ferrocarril Roca. En Constitución se toma el ramal que se dirige a Alejandro Korn y allí se combina con el servicio a Chascomús. El viaje tiene una duración de dos horas más o menos y cabe destacar que el tren sale tres veces en el día tanto de ida como de vuelta y tiene un costo de $50 por persona. 

Altamirano: un pueblo con mucha historia 

Como muchas localidades de nuestro país, surgió a partir de la llegada del transporte masivo de pasajeros. Sus inicios datan de 1865 cuando el Ferrocarril del Sud construye la estación como punto intermedio entre Capital y Chascomús. En aquel entonces, el lugar se llamaba Facio y se consideraba como un paraje de arreglo de locomotoras y un espacio de estar para los pasajeros. Debido a su relevancia y al éxito del servicio, Felipe Altamirano donó parte de sus tierras para la amplificación el predio y pidió que le pusieran su apellido en agradecimiento. 


Poco tiempo después, se comenzó a poblar el sitio y se instaló en la zona la grasería y saladero de Pedro Guerin. Acto seguido, se construye un almacén regional y el hotel de Lorenzo Laborde. Pese a su larga trayectoria y a la cantidad de habitantes que había en aquel entonces, recién en 1875, se aprueba el loteo para formar el pueblo. Luego, se siguió ampliando la zona y hasta se incluyó una confitería y una colonia ferroviaria para los empleados. Si bien, hoy en día, el servicio de tren es diario, durante muchos años este estuvo cancelado y esto significo un descenso considerado de vecinos

¿Qué se puede hacer en Altamirano? 

Uno de los atractivos más llamativos para los visitantes que llegan de la locura de la ciudad es su un ambiente tranquilo y pintoresco. Sin dudas, es un pueblo para recorrer a pie, aunque también es muy elegido por los ciclistas que llegan en búsqueda de aventura. Actualmente, solo la calle principal está asfaltada y las demás se decidió mantenerle la estética campestre. A lo largo de la zona, hay gran cantidad de construcciones antiguas que son muy apreciadas por su valor histórico. Uno de los puntos más fotografiados es el viejo «Hotel Colonial», que es una imagen de la época de gloria del sitio. 

Junto a la estación de trenes, hay viejos galpones que funcionaban como lugar de descanso de los trabajadores y hasta hay viejas formaciones abandonadas. Todo este sector parece detenido en el tiempo y existe la posibilidad de visitarla. Además,  al lado de las vías, hay una linda plaza que cuenta con un amplio espacio verde para hacer un pícnic y disfrutar de la naturaleza de la región. 



Sin dudas el gran fuerte de Altamirano es el turismo rural, por eso en toda la zona se encuentran distintos lugares de descanso y actividad como por ejemplo la Plaza de las Madres que no solo posee muchas plantas y árboles, sino que también hay juegos para niños y algunos vecinos venden productos caseros a aquellos turistas que bajan del tren. En los cercanías de este punto, se puede visitar la capilla que es llamativa por tener una linda imagen del Sagrado Corazón de Jesús en su techo. 

A pesar de que tiene 200 habitantes nada más, su oferta gastronómica es interesante porque hay tres despensas donde se puede comprar algún refrigerio o productos regionales. Los dos locales más populares y clásicos de Altamirano son: el Bar de Lolo, que tiene la estética de una vieja cantina rural; El alero un pequeño restaurante donde se ofrecen fiables, panes,  dulces 100% caseros y algunas comidas típicas como choripanes. 

Fuente Crónica


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